martes, 10 de junio de 2008

Recordando a Alfonsina Storni

TÚ ME QUIERES BLANCA

Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua;
habla con los pájaros
y lévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

1 comentario:

  1. Me niego a dormir sin antes comentar este poema. He de decirte que me agrada el trabajo de esta poetisa, ojalá algún día me recomiendes más sobre ella, pues sé muy poco. Te dejo como respuesta "Nocturno" de la uruguaya Delmira Agustini:

    Buenas noches.

    Engarzado en la noche el lago de tu alma,
    diríase una tela de cristal y de calma
    tramada por las grandes arañas del desvelo.

    Nata de agua lustral en vaso de alabastros;
    espejo de pureza que abrillantas los astros
    y reflejas la cima de la Vida en un cielo...
    Yo soy el cisne errante de los sangrientos rastros,
    voy manchando los lagos y remontando el vuelo.

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