martes, 5 de octubre de 2010

El Bicentenario De La Historia De México

Este Bicentenario, llamado de manera oficial el festejo (cuando debiera ser conmemoración) de 200 años de Historia de México, es una farsa de luces de bengala. Ahora, da un poco de pena recordarlo. No, aunque lo parezca, no me refiero a la Historia, sino a cómo nos la contaban y, peor aún, cómo reaccionábamos a ella. En efecto, cuando de Historia se trataba, lo que los párvulos conocíamos era algo así como Disney Región 4, en el que Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, Josefa Ortiz De Domínguez y demás personajes histéricos, perdón históricos (¡Uff! ¡Estos lapsus!) aparecían luminosos y la Corona Española era mala y cruel y casi olía feo.
Sí, eso es la Historia Oficial. Para un niño era el colmo de la crueldad que al bueno del cura Hidalgo lo mataran cuando quería liberar a su patria, que a sus amigos también los mataran, que el traidor de Iturbide quisiera ser emperador cuando la democracia es tan buena y noble… a uno le daban ganas de llorar con la tragedia de los Niños Héroes y hasta se imaginaba con sus amigos combatiendo a los malvados soldados invasores (claro, nadie mencionó que se trataba de nuestros amabilísimos vecinos del norte) y terminando su vida gloriosamente envuelto en la bandera nacional.
En mi caso, tuvo que llegar la secundaria y una maestra de Historia que tuvo el detalle de amenazarme con reprobarme, para salir del cuento de hadas. La amenaza venía acompañada de un rayito de esperanza: “Si me expones sobre la Independencia de México, te lo valgo como examen final”. Para coronar, la ilustre biblioteca escolar contaba con apenas unos cuantos textos, no disponibles para alumnos, claro. Obviamente, estamos hablando de la prehistoria, cuando internet era lejano y para los niños ‘nice’, y wikipedia no significaba nada aún.
¿Qué opciones había pues? La maestra especificó que nada de usar Encarta, puros “textos serios”. Aparece entonces uno de esos textos serios, escrito por Miguel Ángel Gallo, con el título genérico de Historia de México. ¡Santo Niño de Horchata! Frente a mis adolescentes ojos desfilan un Hidalgo que permitía saqueos y ordenaba matanzas, unos Allende y Aldama que planeaban asesinar al “bribón del cura”, un Morelos que traicionó su “celibato” teniendo al menos un hijo conocido (ah, claro, y seduciendo a la mujer de un general realista), a un Iturbide que se soñaba Napoleón y terminó traicionado, satanizado y borrado de la Historia Oficial.
Ni qué decir tiene que, al exponer estos hechos históricos, la histérica fue la maestra. Lo que siguió fue una sesión de careo peor que la de Charles Manson, que concluyó con un rotundo “a tu lugar, estás reprobada”. Claro que, con puntos extra obligatorios por estudiantina y otras actividades extracurriculares, no hubo reprobación, sólo un espantoso 8 y la advertencia de que si continuaba de “rojilla”, iba a terminar muy mal.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Había cruzado el punto sin retorno. Hoy han pasado ya unos 8 años desde el episodio. La maestra sigue estancada en la misma secundaria, la misma materia… y el mismo plan de estudios. Los alumnos siguen estudiando las mismas historias ‘light’… claro, hasta donde la reforma educativa del presidente calderón (con minúsculas como ya es patrón) lo permite.
También, unos 8 años después aparece en el horizonte el llamado Bicentenario de la Independencia y yo me siento como una versión pirata de Scrooge, con los fantasmas de la Historia Oficial en sus diversas facetas visitándome a plena luz del día. Aparece de nuevo San Hidalgo, Santa Josefa, los beatos Allende y Aldama… aparece de nuevo San Morelos y el beato en proceso de canonización Guerrero. Aparece el triste espectro de Iturbide, el gran anónimo de su historia oficial, desterrado del panteón de los héroes y de los vítores en la plancha del zócalo.
Aparece también una niña feúcha de 14 años que está parada frente a un grupo, diciéndoles que sus héroes dorados son de oropel, que la historia que aprendemos está plagada de mentiras y que la única manera de hacer algo útil de esa Historia era contarla con todas sus letras, las bonitas y las chuecas. Era aceptar que nuestra nación no está fundada sobre santos y laureles, sino sobre ensayo y error, como todo en el devenir humano. Más aún, era dejar de escribir Héroes Patrios con mayúsculas y aceptarlos como humanos, bajarlos de un pedestal divino al plano de lo real, descubrir que, si ellos con todos sus pecados y defectos decidieron actuar y hacer historia, también podemos hacerlo nosotros.


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

1 comentario:

  1. ¡¡¡Enhorabuena por tu crítica!!! Me parece muy acertado y oportuno leer esto. Al igual que tú, he sufrido a lo largo de mi historia académica por mi falta de "nacionalismo" y mi crítica a la historia dictatorial que cada sexenio se lee desvirtuada en los libros de texto. De igual forma, cada sábado me encuentro con discursos nacionalistas fundados en un fanatismo a los cuales reclamo, cuestiono y debato (prometí no debatir), pero a veces no queda opción. Al sumergirme en una investigación sobre la historia de México para un ensayo, en ya sabes dónde, me encontré con aseveraciones tales como que el güey de Juan Escutia se resbaló, o el hecho ficticio del fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo y que éste terminó en El Salvador con el nombre de "Justo Armas" después de que Benito Pablo Juárez García expresara que "fue hecho justo por las armas en el día y lugar donde fue 'fusilado'" Creeme, amiga, que la mayoría de los grandes eventos de este "país" los podemos catalogar como hacer un "Homero Simpson" (ojalá recuerdes ese capítulo), o incluso el resultado de este proceso es en sí un Homero Simpson; y hay mucho material para cortar... de hecho con tu ingenio estoy seguro que podrías realizar algo intersante en cualquier manifestación artística... por cierto, que mi ensayito no ganó por mi ordinaria falta de nacionalismo.
    Te ha quedado chido el ensayo y la forma en cómo lo relatas es muy tragicómico, me dibujaste una sonrisa otra vez; pero también me llevaste a pensar en la hipocresía y ventajismo de gobernantes y magios del presente, pasado y futuro. Has avivado mi intención de escribir una ucronía respecto a la historia de méxico (me gusta más con minúsculas), que me gustaría compartir contigo, (dentro de lo posible, claro está).
    Muchas Gracias.

    ResponderEliminar